La forma como lenguaje: Construir identidad sin depender del color

Con el color se construyen códigos de comunicación. Es un recurso rico y prácticamente infinito por sus variables de tono, saturación y luminosidad. En señalización, una estrategia muy común y funcional es crear códigos cromáticos y asignarlos a las zonas, para generar una diferenciación clara entre las áreas de un edificio.

Sin embargo vale la pena hacerse esta pregunta durante el proceso: Si eliminamos el color, ¿qué queda de la identidad de la marca o del espacio? Cuando la respuesta es “casi nada”, se pone en evidencia la fragilidad de la propuesta, al recaer todo su peso en un único pilar.

Ahora bien, si reducimos el color a un mínimo funcional de alto contraste (blanco y negro), se hace necesario recurrir a otros elementos esenciales como la forma, la tipografía, la iconografía, la textura, y hasta la relación de la señalización con la arquitectura que lo contiene, para que sea más de un pilar lo que asuma el peso de la identidad.

El resultado, lejos de ser pobre, termina siendo más profundo y atemporal, generando mayor coherencia con el espacio que habita.

No solo una preferencia estética

Diversas investigaciones sugieren que el significado y la efectividad del color varían según el contexto cultural. Esto quiere decir que lo que funciona a la perfección en una ciudad, puede no tener el mismo significado en otra, incluso hasta dentro del mismo país.
También es un dato conocido, que suele subestimarse, que alrededor del 8% de los hombres y el 0.5% de las mujeres tienen algún grado de deficiencia en la visión del color. Por ello, un sistema que dependa exclusivamente del color para comunicar dirección, zona o función, puede estar excluyendo a una fracción de los visitantes de un espacio.

La forma como expresión de identidad

El objetivo de una buena señalética es el de orientar sin competir con el espacio y sus elementos. Debe ser visible solo cuando es necesaria, aparecer con claridad en los puntos de decisión y permanecer discreta si no se la necesita.
En los sistemas de señalización monocromáticos, la forma puede asumir el peso de la identidad sin saturar el espacio. Puede inspirarse en la estructura del edificio, basarse en una grilla tipográfica que toma como punto de partida la imagen de la marca, o apoyarse en el juego de luz y sombra que se generan sobre las superficies. La coherencia entre forma y materialidad ofrece un diálogo con la arquitectura sin necesidad de competir.

Caso Discorp: Señalética del Rainieri Centro Cultural

El diseño de este proyecto buscó trazar un puente entre el pasado y el presente de la República Dominicana en Punta Cana, para crear un punto de encuentro innovador que celebrara la cultura, el arte, la historia y la identidad de un pueblo de gran riqueza ancestral, convertido en una experiencia inolvidable.

En la propuesta se destaca la huella como la impronta que queda en quienes la visitan, siendo el punto de partida para asegurar que la memoria cultural se preserve, evolucione y se proyecte hacia el futuro.

Para este escenario se adoptaron las formas arquitectónicas de la estructura como referente. Con ellas se desarrolló una familia de señales contemporánea, que combina tipografías claras, alto y bajo relieve, y flechas basadas en la misma geometría orgánica. La iconografía, tazada a mano con líneas sueltas, se encarga de dar imagen a las piezas.

El color, que en un inicio se consideró para demarcar los espacios, fue llevado al mínimo de alto contraste (gris oscuro y beige suave) aplicado en materiales permanentes de piedra sinterizada, para garantizar la durabilidad del sistema expuesto al clima del Caribe.

El resultado fue el diseño de una señalética que guarda coherencia formal con la arquitectura, donde la huella se expresa en formas, números, iconos y letras, creando un lenguaje único que carga con el peso cultural y la expresión de identidad del Rainieri Centro Cultural.

Señalética a la medida del espacio

En algunos casos, especialmente en espacios como museos, donde las expresiones culturales son las que deben llevar todo el peso del color y sus significados artísticos, reducir la dependencia del mismo puede generar un resultado más eficaz y permanente en el tiempo.

Cuando se cuenta con una arquitectura estructural llena de identidad, la señalética puede reinterpretar su lenguaje formal, encontrar una tipografía adecuada y un lenguaje iconográfico especial, para responder con contundencia a sus necesidades de comunicación del espacio sin competir por el protagonismo.

Proyecto de Discorp y Mockuproom: Rainieri Centro Cultural

Ubicación: Punta Cana, República Dominicana

Alcance: Estrategia, Diseño interior, Mobiliario Custom Made, Arquigrafía y Señalética

Discorp es una compañía creativa de diseño interior y branding, enfocada en crear soluciones 360° para espacios comerciales y corporativos, que busca llevar a las marcas a su expresión idónea: inspiradoras, atractivas y memorables.

Escríbenos a comunicaciones@discorp.com.co y descubre cómo la estrategia aplicada a la señalética y arquigrafía construye marcas poderosas y emocionantes.

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